Chalacos Notables de
Hoy
Monseñor Miguel Irizar
50 años sirviendo a Dios
Monseñor Miguel Irizar nació
en Ormaiztegui, en los Países Vasco (España) y se quedó en el
Callao, luego de vivir en Yurimaguas. Un Pasionista con pasión
(Foto: RPP).
(RPP)
Si usted le pregunta de donde es, él, seguramente, le dirá
primero fui charapa, ahora soy Chalaco. Así lo siente. Es el
obispo actual del Callao pero, la verdad, Monseñor Miguel
Irizar, es “ormaizteguiarra”. Cuesta escribirlo y leer, sin
equivocarse a la primera. Nació en Ormáiztegui, municipio de la
provincia de Guipúzcoa en el País Vasco. La tierra que lo vio
nacer tiene solo 6, 9 kilómetros cuadrados, en el centro sur de
su provincia. Fue fundado en el 1615.
Ese es el joven pasado del actual Obispo del Callao,
agradeciendo siempre a Dios, recuerda su vida dedicada al
sacerdocio por 50 años.
Monseñor Miguel Irizar no es Obispo de escritorio. Es mejor
preguntar donde puede estar a esa hora, si queremos hablar con
él, y buscarlo en terreno.
Tenía 23 años cuando se ordenó. A los 13 años ya estaba en el
Seminario Menor. Al morir su hermano, pensó dejar su vocación y
dirigirse a su casa para trabajar, para la familia, junto a su
padre. Este lo llamó y no olvida su razonamiento:
“Miguel aunque otros piensen que debes quedarte en casa porque
eres tú, ahora, el único hijo varón –su padre tendía una
empresa- si tu quieres seguir y te gusta el sacerdocio, no te
preocupes, por tus padres, sigue adelante..”. No olvida aquellas
palabras un aliento que lo ha perseguido en la vida.
Cuando
recuerda su niñez lleva a la memoria los días pasados, cuando
lleno de alegría jugaba en el Santuario de la Virgen, lugar que
con el paso del tiempo, lo recibió para su ordenamiento junto a
18 compañeros de estudio.
El estar junto a la Virgen lo ha seguido en su vida sacerdotal.
Después de estudiar en la Universidad Gregoriana de Roma, su
Superior le anunció su viaje al Perú. Comenzó su nueva vida en
iglesia mariana Virgen del Pilar. Se desempeñó como Vicario
Parroquial. A sus oídos llegaron los nombres de Tarapoto,
Yurimaguas, o Moyabamba, en la selva del país.
Por un tiempo regresó a España. Al volver al Perú le
correspondió asumir el cargo de Obispo Misionero del Vicariato
de Yurimaguas para luego instalarse en el Callao donde hoy sus
calles, y avenidas suele recorrer casi diariamente.
Por la mañana puede oficiar una misa junto a las monjas de
Clausura del Seminario Carmelita y luego llegar hasta el Penal
de Sarita Colonia para, mas tarde, viajar hasta Pachacutec
donde, con su dedicación y muchos colaboradores, la arena se
convirtió en futuro. En esperanzas de seguir viviendo.
Puede cumplir, al medio día con alguna actividad social pero,
por la tarde, luego de una “siesta” - esa no la perdona -
visitará a las mujeres trabajadoras de la zona y también a los
alumnos del ahora Instituto Laboral, que va para Universidad
Técnica, levantada en Pachacutec con la confianza y el orgullo
de los jóvenes del sitio. También, Monseñor Irizar, dedicará
muchas horas a Caritas del Callao y a Caritas del Perú donde es
su Presidente.
En su programa de actividades, que por la mañana, realiza en su
casa donde recibe a vecinos, centros de madres y religiosos del
Callao, figuran también los Centros de Educación Ocupacional de
los cuales ya tiene tres construidos como son el San José
Artesanos, el Virgen del Carmen y Nuestra Señora de Guadalupe,
donde la familia aprende profesiones manuales.
Monseñor Irizar nunca se olvidó, trabaja por los emigrantes.
Busca para ellos lo perdido en su propia tierra.
Con Juan Pablo II

El año 1973, el actual Monseñor
Miguel Irizar fue designado Obispo. Lo hizo Juan Pablo II quien,
la primera vez que lo vio lo recibió con un. “Usted es demasiado
joven. Quien lo ha hecho Obispo...?”. Usted sabrá Santo Padre,
fue su respuesta. Estuvo tres veces con él.
Al actual Papa Benedicto XVI lo conoció siendo aun Arzobispo de
Munich en Alemania. "Fui presentado por un hermano pasionista,
el padre Marín Viaras", recuerda. Ya como Santo Padre se
encontró con él en dos oportunidades, uno de ellos durante un
encuentro mundial.
Su casa, sus compañeros
Los
Pasionistas son una gran familia. Comparten las alegrías de
todos los seres humanos. Nunca dejan a los pobres y llevan a los
seres a mirar y ser testigos del Dios Justicia y el Dios Paz.
Nacen por el trabajo de San Pablo Cruz. El los llamó al comienzo
“Los Pobres de Jesús” porque su vida debía fundarse en la
pobreza evangélica. Vivió a la manera de los Apóstoles. Buscan
la unidad de la vida. Su participación en la Pasión de Cristo es
personal, comunitaria y apostólica.
Su casa esta en el Callao por su cargo, por su Congregación
tiene su vivienda en San Isidro. Allí, en la Virgen del Pilar
viven los compañeros de Monseñor Miguel Irizar. Todos los
domingos a las 14.00 llega hasta allí y comparte el almuerzo con
sus compañeros.
Allí están Juan Cruz, Clemente, Javier, Antonio María, José
Louis, Julián o William. Sus reuniones salpicadas de la alegría
de un grupo que junto con hablar del servir, también hay
segundos para el fútbol, para hablar del mundo y para compartir
en la fe.
Monseñor, cuentan que distribuye su pasión entre Atlético de
Bilbao y su “Vamos Boys”.
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